Entra en el Nuevo Año con Fe
Hermanos y hermanas, no considero que ya lo haya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por lo que está delante, corro hacia la meta para ganar el premio al que Dios me ha llamado desde el cielo en Cristo Jesús.
Filipenses 3:13-14
Terminamos el año dejando atrás el ayer y abrazamos este Nuevo Año 2026 con fe. Declaramos que será un año de expansión y de recibir todo lo que Dios tiene para nosotros: ¡un año de tierra prometida!
1. Deja Ir y Avanza
Canta, mujer estéril, la que nunca dio a luz; da voces de júbilo y grita, tú que nunca estuviste de parto; porque más son los hijos de la desolada que los de la que tiene marido,” dice el Señor. “Enlarge tu tienda, ensancha tus cortinas; no te detengas; alarga tus cuerdas, fortalece tus estacas. Porque te expandirás a la derecha y a la izquierda; tus descendientes heredarán naciones y habitarán en ciudades desiertas.
Isaías 54:1-3
Este año creceremos en todas las áreas de nuestra vida. Pero no podemos avanzar y expandirnos si no dejamos ir ciertas cosas. Este no es momento de contenernos: es momento de olvidar lo que quedó atrás en términos de pecados, fracasos y errores, confesarlos y arrepentirnos ante el Señor. Así permitimos que la gracia de Dios y la sangre de Jesucristo nos perdonen y nos limpien, comenzando el año con un corazón renovado. Al hacer esto, abrimos espacio para la expansión y el crecimiento.
2. Vive en Libertad
Sí, el arrepentimiento es fundamental en nuestro camino de fe; sin embargo, no termina ahí. No queremos permanecer en un ciclo de pecados, fracasos y errores pasados. Queremos vivir en un ciclo de libertad. Esto requiere cambios y ajustes en nuestra vida para poder recibir las bendiciones de Dios. El enemigo obra cuando cedemos a su voz y al pecado; luego nos acusa, trayendo vergüenza y culpa. En esos momentos, debemos confesar y arrepentirnos, sin permitir que la culpa nos atrape. Así alcanzamos libertad del ciclo destructivo del pasado y avanzamos hacia nuestra tierra prometida.
3. No Hay Futuro en Nuestro Pasado
La tentación de aferrarnos al pasado solo trae frustración, opresión y depresión. No carguemos ese peso en el Nuevo Año. No podemos avanzar mientras sostengamos el pasado. Avanzamos cuando dejamos ir y permitimos que la gracia de Dios nos guíe hacia un futuro de esperanza, paciencia y verdadera paz.
4. Identifica el Pecado
Si alguno sabe hacer lo bueno y no lo hace, para él es pecado.
Santiago 4:17
Santiago 4:17 nos recuerda que el pecado comienza cuando sabemos lo correcto y elegimos no hacerlo. Esto no se trata de enumerar fracasos, sino de permitir que la verdad de Dios guíe nuestro corazón, pensamientos y decisiones, manteniéndonos alineados con Su Palabra. En lugar de enfocarnos en nuestras debilidades, fijemos nuestra atención en la Palabra de Dios. Cuando meditamos en las Escrituras y caminamos en obediencia, Dios trae claridad, fuerza y éxito a nuestras vidas, tal como lo prometió en Josué 1:8:
“Nunca se apartará de tu boca este Libro de la Ley; medita en él de día y de noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito. Entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.”
Josué 1:8
PENSAMIENTOS FINALES
Al entrar en este Nuevo Año, elegimos la fe sobre el pasado y la obediencia sobre la duda. Dios nos llama a avanzar, y Su gracia nos capacita para caminar hacia todo lo que Él ha preparado.
Cuando fijamos nuestro corazón en Su Palabra y confiamos en Su guía, abrimos espacio para el crecimiento, la libertad y fruto duradero. Este es un año para avanzar con confianza, sabiendo que Dios es fiel para completar lo que ha comenzado.
Avanzamos con fe, firmes en Sus promesas, y expectantes de un futuro lleno de Su bondad y paz.