El Efecto del Primer Amor
El Efecto del Primer Amor
Esto dice el Señor: “Párense en los caminos y miren; pregunten por las sendas antiguas, pregunten cuál es el buen camino, y anden por él, y hallarán descanso para sus almas. Pero ustedes dijeron: ‘No andaremos en él.’”
Jeremías 6:16
La senda antigua de la que habla esta Escritura es el camino hacia el éxito en cualquier relación: la clave es la oración. Un cruce de caminos puede considerarse una bifurcación en la vida o en una relación, donde está la decisión de ir a la izquierda, a la derecha o seguir adelante. Cuando estamos en un cruce, la senda antigua de la oración es la clave para una relación saludable y duradera.
1. Regresa al fundamento de la oración
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
1 Juan 4:10
Jesús pagó el precio por nuestros pecados y nos redimió para que podamos tener almas sanas, corazones sanos y relaciones sanas. Pero todo comienza con la oración. Antes de tener relaciones saludables con otros, necesitamos una relación constante y saludable con Dios, desarrollada intencionalmente por medio de la oración. Él es nuestro sustento en esta vida, y ningún tipo de relación, ya sea con un cónyuge o un amigo, debe reemplazar nuestra relación con Dios. Dios es nuestro fundamento y todo lo demás debe edificarse sobre ese fundamento.
2. Deja que el Espíritu Santo forme tu identidad
Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Josué 1:8
Jesús vino a este mundo para morir por nosotros, para que el Espíritu Santo pudiera vivir dentro de nosotros y darnos una relación cercana e íntima con Él. Esta relación produce cosas en nuestra alma que ninguna otra relación puede producir. Esto no solo se refiere a las relaciones con personas, sino también a nuestra relación con el teléfono, con nuestra carrera o con cualquier cosa que pueda influir en nuestra identidad. Sin Dios en el centro de nuestras relaciones, el éxito saludable será difícil de alcanzar.
3. Recibe tu identidad como hijo de Dios
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Hebreos 4:16
Dios es nuestro Padre y nuestra relación con Él es muy especial. Esta relación nos da identidad y valor, permitiéndonos ser de bendición en todas las relaciones a nuestro alrededor. No existe otra relación que pueda llenarnos como lo hace nuestra relación con nuestro Padre Celestial. Somos sus hijos y tenemos el honor y privilegio de acercarnos con confianza a su trono de gracia, donde recibimos su bondad y la ayuda que necesitamos sin importar lo que enfrentemos. Es en ese trono de gracia donde somos transformados para reflejar más quién es Él. Amamos porque Él nos amó primero.
4. Intimidad en Su presencia
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Salmo 42:1
El amor de Dios llena el vacío espiritual que todos tenemos. No hay nada más en esta vida que pueda hacerlo. A través de nuestra salvación entramos en esa relación extraordinaria con Dios Todopoderoso, el Creador del cielo y de la tierra. No es religión, es una relación que se encuentra en la intimidad de su presencia. Dios ama a sus hijos y desea que tengamos vida en abundancia.
REFLEXIONES FINALES
El efecto del primer amor comienza cuando regresamos a la sencillez de conocer a Dios personalmente. En cada cruce de caminos, la oración nos mantiene firmes, Su Palabra nos da estabilidad y Su presencia llena nuestro corazón.
Cuando nuestra relación con Él está sana, toda otra relación fluye desde esa fortaleza.
Dios no nos está llamando a la religión; nos está invitando de nuevo a la intimidad. Cuando elegimos la senda antigua una y otra vez, encontraremos descanso para nuestras almas y un gozo renovado al caminar cerca de Él.