Cómo Entrar en una Temporada de Expansión
“La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.”
Proverbios 18:21
Cuando creemos a Dios por algo en nuestras vidas, ya sea crecimiento, sanidad, propósito u oportunidad, las palabras que hablamos importan más de lo que muchas veces imaginamos. La Escritura enseña que nuestras palabras tienen poder. No son solo expresiones de cómo nos sentimos; ayudan a moldear la dirección en la que caminamos.
Entrar en una temporada de expansión comienza con alineación. Alineamos nuestras palabras con lo que Dios ya ha hablado. En lugar de permitir que el miedo, la duda o las circunstancias dicten nuestro lenguaje, elegimos declarar lo que Dios dice acerca de nuestra vida. Cuando nuestras palabras están de acuerdo con la Palabra de Dios, comienzan a construir un futuro que refleja Sus promesas.
1. La Fuerza de la Fe
“…Porque de la abundancia del corazón habla la boca.”
Mateo 12:34
Lo que llena nuestro corazón eventualmente sale por nuestra boca. Si nuestro corazón está lleno de temor, nuestras palabras reflejarán duda o vacilación. Pero cuando nuestro corazón está lleno de la verdad de la Palabra de Dios, nuestras palabras empiezan a llevar fe. La confesión no se trata de ignorar los problemas, sino de elegir hablar la verdad de Dios sobre ellos.
A medida que declaramos las promesas de Dios regularmente, nuestra fe se fortalece. La Escritura describe a Jesús como el sumo sacerdote de nuestra confesión, lo que significa que lo que hablamos con fe tiene importancia. Cuando declaramos Su Palabra sobre nuestras circunstancias, reconocemos que Jesús es Señor sobre cada área de nuestra vida y sobre cada situación que enfrentamos.
2. Es Más Grande de lo que Pensamos
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos…”
Efesios 3:20-21
Muchas veces oramos y creemos a Dios dentro de los límites de lo que nos parece razonable. Sin embargo, los planes de Dios suelen ir mucho más allá de lo que podemos imaginar. Lo que Él desea hacer en nuestras vidas no solo es más grande que nuestros pensamientos, también es más grande que nuestro entendimiento actual.
A medida que meditamos en la Palabra de Dios, nuestra manera de pensar comienza a expandirse. Sus promesas nos recuerdan que nada es imposible para Él. La Escritura nos dice que Su Palabra nunca regresa vacía, sino que siempre cumple el propósito para el cual fue enviada. Cuando empezamos a creer esa verdad, nuestra fe crece y comenzamos a ver posibilidades donde antes veíamos limitaciones.
A menudo sentimos que estamos esperando que Dios se mueva, pero en muchos casos Dios está esperando que nosotros creamos plenamente lo que Él ya prometió. Cuando nuestros pensamientos y palabras se alinean con Su Palabra, nos colocamos en posición para verlo obrar de maneras poderosas.
3. Un Corazón Leal
“Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para mostrar Su poder a favor de aquellos cuyo corazón es perfecto para con Él.”
2 Crónicas 16:9
Dios responde a la lealtad. Un corazón leal permanece fiel a Sus promesas incluso cuando las circunstancias no son claras. Continúa confiando en Dios cuando el progreso parece lento y sigue hablando vida cuando la duda intenta tomar el control.
La fidelidad atrae la fuerza de Dios a nuestra situación. Cuando nos mantenemos firmes en lo que Él ha hablado, lo invitamos a moverse a nuestro favor. Esto significa aferrarnos a Sus promesas sin importar lo que otros digan o los contratiempos temporales que puedan aparecer.
Meditar en la Escritura ayuda a mantener nuestro corazón firme. A medida que hablamos consistentemente Sus promesas sobre nuestra vida, nuestro enfoque cambia del miedo y la incertidumbre a la confianza de que Dios está obrando.
4. Tener una Fe Perseverante
“Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”
1 Pedro 5:8
La fe perseverante requiere estar alerta. El enemigo busca desanimar, distraer y silenciar nuestra fe para que abandonemos las promesas que Dios nos ha dado. Por eso es tan importante permanecer firmes en la Palabra de Dios.
La Escritura nos instruye a mantener la Palabra de Dios cerca de nuestro corazón y en nuestros labios.
“Nunca se apartará de tu boca este Libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él… porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
Josué 1:8
Cuando meditamos en la Palabra de Dios y la declaramos constantemente, ella guía nuestras decisiones y fortalece nuestra fe. Nuestras confesiones comienzan a abrir el camino hacia las promesas que Dios ha puesto delante de nosotros.
Pensamientos Finales
Entrar en una temporada de expansión no se trata simplemente de esperar que algo cambie. Se trata de caminar en sociedad con Dios a través de la fe. Nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestra lealtad a Sus promesas juegan un papel importante en cómo avanzamos.
Elige hablar lo que Dios dice acerca de tu vida. Continúa meditando en Sus promesas y confiando en Su tiempo perfecto. Al hacerlo, te colocas en una posición para ver a Dios obrar de maneras que van mucho más allá de lo que podrías haber imaginado.
La expansión comienza cuando creemos Su Palabra, la declaramos con confianza y avanzamos caminando en fe.